
Luego de este muy buen show (que no fue excelente ya que, a mi gusto, se extendión un poco en minutaje) me picó la curiosidad (y el hambre, lo reconozco) y fui a investigar de que iban los puestos de comidas del festival. Los mismos ofrecían una serie de sandwiches, hot dogs (cachorros en Portugal) de una calidad impresionante y a un precio más que feliz.
Sin dejar de ser fast food, las bifanas (sandwiches de filet de cerdo) y el pao com chouriço (¡de pan casero amasado a la vista!) fueron un delicatessen muy apreciado en ese momento.
Si a esto le sumamos que durante todo el día, los sponsors del festival regalaban birras y galletas, no había forma de pasar hambre aquí. Puntazo.
Solo un rato después, salía al escenario esa figura del under estadounidense llamada Michael Franti y sus eternos Spearhead.
El hombre, en su línea tradicional que indica un total contacto con el público y proporciona ese sonido que prescinde de tener gran personalidad en favor de camuflarse en muchos estilos musicales diferentes. Fue un concierto divertido (aunque, como la mayoria de los gigs de este festival, demasiado largo) dirigido por muy buenos músicos y con un presente entregado al pacifista mensaje de Franti, quién no dudo en entonar la melodía de “Get up, stand up” para reforzar su mensaje de consciencia, paz y justicia.
Con bastante retraso copaba las tablas el alemán Patrice, quien defendería en directo las canciones de su buen ultimo disco, Nile.
Fuera de contexto, lo que se podía ver ahí era un buen espectaculo de reggae mechado de otros estilos como ser soul o dub; ahora, si tenemos en cuenta que ya llevabamos unas ocho horas de ritmos de cadencia jamaicana (entre conciertos pinchaba a gran nivel el Firestater soundsystem a puro dancehall made in Jamaica) sin dudas lo que necesitabamos era un sonido mas enérgico y variado. Resultado: a descansar, el viaje desde Madrid había sido muy largo y mañana habrá más (y mejor) Sagres surf Fest.
Martes 15 de agosto de 2006

Previendo lo largo que sería también este día me acerqué al espacio del festival para la actuación del tercer artista de aquel día: Mishka (antes habían tocado los luso-angoleños Mercado negro y el franco-brasileño Pierre Aderne).
Si bien no estuvo mal la presentación de este rastafari blanco descendiente de belgas pero nacido en Bermuda, debo reconocer que me sentí un poco decepcionado en cuanto a que el sonido del live show difiere bastante del que presenta en sus discos. Sus trabajos de estudio suenan realmente originales, new roots con todos sus elementos caracteriticos: los delays y reverbs exagerados del dub y ciertos filtros vocales que dan un toque de frescura a sus canciones de estructura clásica. Pero esas particulares vibraciones no aparecieron en el directo dejando que la actuación del rubio rasta quede en la anécdota como un “un show de reggae mas”. Una pena, tenía buenas expectativas en él.
De todas maneras no dejaría de recomendar su disco One tree (“Dust Your Blood Dub” es un tema increíble) y, sobre todo, la colaboración con Mad Professor en Mishka in dub.
Acto seguido tomaron el escenario los irreverentes californianos Slightly stoopid. Por si alguien no los conoce se podría decir que son los Sublime que no llegaron, por una sencilla razón (o dos) a ser Sublime. Por un lado su cantante no murió joven y por otro fundamental, sus canciones no ostentan la calidad y energía que las de los reyes de Long Beach.
Transcurrieron sus temas mas conocidos que hicieron mover a la gente hasta el slam inspirado por sus temas de rítmica hardcore.
Desparejos y cautivantes a partes iguales, los Slightly Stoopid se retiraron dejando en mi memoria auditiva un sonido de bajo dificil de igualar.
Finalmente, sobre la 1.30am llegaría el momento mas esperado por mi, quizás la razón de peso para llegar hasta este festival desde la lejana Madrid.
Natiruts, la formidable agrupación de reggae brasileño salía al escenario con una nueva formación que deja a Juninho, Alexandre Carlo y Luis Mauricio (batería, voz/guitarra y bajo respectivamente) como miembros oficiales y a otros tres grandes desconocidos (impresionante su guitarrista de rasgos orintales) como músicos invitados.
Qué decir de un concierto que uno espero por unos cuantos años, donde se sabe todas las canciones, donde todas y cada una le recuerda a una situación grata en particular... Natiruts siempre fue sinonimo de energía positiva, optimismo y, claro, buen gusto y calidad musical de sobra.
En ese contexto de paraiso auditivo se sucedieron clásicos como “Deja o meninho jogar”, “Eu e ela”, “Meu reggae é roots” o “Casulo”.

Como si el setlist elegido fuese poca cosa, estos monstruos nos regalaron seis (si, ¡seis!) respetuosísimas versiones del dios inmortal de la reggae music, el señor Robert Nesta Marley, entre las que estuvieron “Pimper’s paradise”, “Exodus” y “Jammin’”.
Música y emoción en estado de pureza sumadas al mejor mensaje que fue desde los micros del escenario a los oidos en el piso: “¡Ola Portugal! Somos Natiruts de Brasil e nossa bandera é la humildade”, pocas palabras que dicen mucho.
Con el groove en el cuerpo y la felicidad en el alma me fui, tranquilo y contento sabiendo que los dias venideros serían maravillosos disfrutando de la belleza del paisaje del sur potugués, de su gente y de la buena vibra que me dejó el Sagres surf fest.
¡Hasta el año que viene!
Adriano.